El gobierno electrónico cae en una etapa preocupante, de la que no se habla mucho aunque los efectos comienzan a percibirse: Fragmentación.
Los excesos del poder político son inquietantes, y en etapas de crisis mayores que nunca. La justificación siempre es la misma, hay que generar resultados a corto plazo como sea para ganar el próximo peldaño de la escalera representativa.
La infoxicación está causando estragos, y profundiza aún más la brecha entre la realidad y la virtualidad en que viven las organizaciones, hecho más relevante cuando estas organizaciones son públicas o sus objetivos son públicos, como es el caso de los partidos políticos.
Lo cierto es que la fragmentación encuentra causas en la parcelación práctica de las acciones de gobierno, donde lo pragmático se reduce a la eAdministración. Las pasarelas de pago están de moda y lo estarán en los próximos 2 años en el primer mundo, hasta que la cola entre en acción plena en los subdesarrollados.
Pero el problema no es la emergencia de las pasarelas, sino el descrédito que está asimilando el eGobierno a causa del exceso político que lo convoca y lo limita a las mismas. Siendo únicas como alternativa de contacto efectivo por áreas de la administración, y donde la administración puso de moda la externalización de la atención por otras vías para que los costes lo paguen clientes (nunca ciudadanos).
Como ocurre a las acciones en una burbuja económica, el eGobierno casi perdido está entrando en una espiral de descrédito, similar al de las instituciones analógicas a causa de la sobrexplotación de marketing, frente a una utilidad escasamente percibida y viralmente diseminada.Quizá estemos perjudicando más la Sociedad de la Información y el medio ambiente que los coches..
El corto plazo, los resultados instantáneos, el marketing encubierto de los partidos para promocionarse y el descontento ciudadano son causas a considerar como centro de esta problemática.
Ayer mismo, para obtener un DNI en una oficina pública que atiende esta necesidad en un radio de 50.000 personas dieron 20 números, a quienes no accedieron a los mismos los remitieron al “teléfono de pago correspondiente” donde la máquina les dio cita para dentro de 2 meses. ¿Esto es nuestro eGobierno?
Lo que resulta trascendente es la opinión de los ciudadanos, y con perdón de la expresión la transmito tal cual la pude escuchar: “El pato lo pagamos los ciudadanos, no hay personal para atender, y encima las perras (dinero) de la llamada lo tengo que pagar. Y tu que te dedicas al eGobierno (por mí) espero que dejen de engañar a la gente que pone el dinero para que esto siga funcionando así…”
Una cosita más: Esta opinión es de un funcionario público..
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[...] que describe Uxio. Ay. Tampoco es que sea optimista la visión de la administración de neocivis en eGobierno: ¿Estamos perdidos? y con la que lamento estar bastante de acuerdo. Suerte que amalgamadeletras nos explica quién (y [...]
[...] anticipamos en la visión con un post anterior al referimos a una pérdida de perspectiva en cuanto a la confusión reinante entre el 2.0 y el gobierno electrónico. El análisis meramente [...]
[...] de comunicación justificada en las palabras de avezados analistas que insisten en tratar a los ciudadanos como clientes. Además, de una privatización del espacio público en el que las conversaciones puedan [...]