Impedimentos del gobierno 2.0

On 18 septiembre 2009, in Actualidad, Claves, by admin

Siguiendo a Rafael en su blog, su post sobre riesgos, control y confianza que enfrenta el gobierno 2.0 y del que advertimos en varias ocasiones en esta línea, vemos como en Washington DC va tomando cierta conciencia de los problemas reales de su desarrollo.

Ayer mismo hablamos de las cuestiones de confianza que impiden la participación social y rescatamos del mismo post de Rafael la propuesta del proyecto del Estado de Arkansas para mostrar a los ciudadanos como se están gastando los impuestos para salir de la crisis, que denota preocupación por la transparencia y a su vez presentar signos de confianza social con buenas intenciones para conectar con los ciudadanos (en este caso habamos del ciudadano norteamericano).

El artículo de Dion Hinchcliffe que habla entre otros aspectos sobre colaboración social, intercambio de información y datos abiertos, nos presenta el problema central del gobierno electrónico parte desde su diseño, según nuestro entender.

Dion Hinchcliffe destaca algunos puntos clave en el debate entre la forma tradicional de gobierno y el 2.0 que analizamos:

1) Hay una creciente tensión entre la jerarquía y las redes de colaboración. Lo cual es además de cierto, un debate prácticamente cerrado a favor de la colaboración.

Sin embargo, las actividades de gobierno son funcionales y se remiten a reglamentaciones que deben adecuarse. En otras palabras, no se trata de llegar mañana y cambiar la jerarquía de un plumazo, más bien de generar condiciones para que la colaboración sea más acorde al trabajo en red.

Vale recordar que en esa elaboración de gráfico de participación y compromiso a veces existe mucho de philia aristotélica como lazo de reconocimiento, lo cual es un vicio contrario a la colaboración del tipo que señala Dion y otros autores del sector.

2) Premiar basado en el valor producido, en lugar de cómo se ha producido sus efectos. Esto significa a su vez que los incentivos que argumenta Dion deben constituirse en verdaderos reclamos para conformar esa masa crítica necesaria para que emerja un nuevo entorno.

Sin embargo, el voto con los pies y la utilización de las redes sociales como manifestación de desacuerdo no han resultado suficientes para encauzar acciones de participación. Hay entre los propios funcionarios y especialmente en las redes, personas que valoran más la cuestión ideológica que funcional de un gobierno, tanto que no aceptan reclamaciones y quejas de las agencias donde gobierna su partido, reaccionando con sus cataratas de justificaciones.

3) La precisión y la atribución de las herramientas Web 2.0 debe ser mejorado para aplicaciones gubernamentales.

A pesar de la importancia de estos proyectos dosceristas, creo que he fijado mi posición a favor de crear espacios públicos donde se cree la demanda y la interacción de los ciudadanos. Para el caso de la “escucha activa” está muy bien oír los ecos de lo que ocurre en las redes, pero para que el ciudadano entre y participe en el gobierno es necesario darle un lugar, crearlo en forma institucional. El debate debe ser institucional, no en el bar de facebook.

4) Los requisitos de seguridad, el temor de control, y la necesidad de conocer a crear una cultura que inhiben el intercambio de conocimientos y mejores prácticas.

Absolutamente acertado Dion, a pesar de las buenas intenciones a veces se incurre en excesos innecesarios. Sin embargo debemos aceptar que existen actividades donde la información continuará siendo protegida por los gobierno. El punto central es limitar esas actividades a justificaciones de seguridad real. El cambio necesario (coincidimos) es de cultura.

5) Las líneas de comunicación se están difuminando entre departamentos, organismos y entidades nacionales.

Generar confianza implica actuar con diligencia cuidando las relaciones con justicia, algo que las jerarquías han dejado de lado hace tiempo y que las redes aún tienen como paradigma de cambio. Del mismo modo estas relaciones lejos de cambiar se están reafirmando (también en ámbitos de red), con observar las relaciones de dominación entre agencias estatales (internas o agencias de cara al exterior) basta para observar que existen jerarquías que se revalidad a diario.

6) La confianza es un concepto que ya está profundamente arraigado en la mayoría de los trabajadores del gobierno.

La confianza en el medio (redes sociales) es baja y las respectivas políticas de privacidad, y en general los marcos de conectividad que están siendo invadidos desde la propiedad intelectual justifican en parte esa desconfianza. Somos de la opinión de que los gobiernos deben tener control sobre la infraestructura del conocimiento en tanto ello le permita la toma de decisiones con suficiente libertad, en un contexto donde los grupos de presión son abundantes, aún desde el sector de las TICs. No utilizar el control como forma de gobierno.

Lo dicho al inicio, el problema es de diseño, de partida, de definición, encarar una acción de gobierno electrónico en cascada desde la cúspide a las agencias y oficinas dentro de ellas, significa poner en claro el entorno de apertura y la decisión de cambiar las cosas “como están” a “como deberían estar… esperamos vuestra participación crítica…

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1 Response » to “Impedimentos del gobierno 2.0”

  1. Información Bitacoras.com…

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