En los últimos años se ve relanzada la necesidad de legislar socialmente, a favor de modernizar las vetustas instituciones democráticas que aún sobreviven a pesar de la corrosión evidenciada en los descoloridos palacios. Hay fracasos imposibles de disimular..

Las leyes, reglamentos, y debates en favor de materializar en papel de la participación ciudadana con jerarquía plasmada en los ayuntamientos, es quizá la exposición más importante de esta oleada que cabalga entre la necesidad social de cambio y el populismo más desagradable.

Asistimos a la creación de nuevas instituciones con rango legal a favor de una participación cuyo ADN no termina de plasmar la diversidad que prima en la propia ciudadanía, llevando a concluir en el mismo cajón de sastre en que al parecer terminan los derechos ciudadanos, donde todo cambia para que nada cambie. Afortunadamente hay políticas más profundas que intentar ser inclusivas y flaeibles.

La sensación de gran parte de la sociedad es “estar fuera” de una discusión en la que su voz no es importante, y mucho menos es conveniente participar del debate, en cual, decir lo que se piensa logra el efecto secundario de ganar la unidad de los enemigos, los mismos que luego de tener posiciones antagónicas terminan abrazando la dichosa reglamentación de participación ciudadana.

Muy refrescante es la participación que los blogs brindan en debate y exposición de razones que evidencian lo expuesto y el espetar ciudadano: De e-gobierno no tienen ni pajolera idea, ni falta que les hace por lo que se ve.

Así, la materialización del derecho es precisamente un incentivo a desertar el ejercicio de su uso. Es decir, da la impresión que el gobierno institucional promueve acciones para controlar posibles efectos, entonces vacía las acciones de contenido y sostenibilidad desde el inicio.

No es de extrañar que pese a la circulación de información en la prensa digitalizada como el caso de Córdoba (la prensa analógica transportada a soporte digital), los ciudadanos expresen cierto desprecio a acciones que terminan siendo un “lavado de cara institucional”. Ello no significa en absoluto otorgar razón absoluta a las opiniones, pero si considerar que el proceso en que se lleva adelante la democratización puede tener ingredientes más aristocráticos, oligárquicos o absolutistas de los que pensamos.

¿Nos llevan estas políticas de derechos vacíos a un posible Open Government, un gobierno abierto capaz de albergar la voz, los deseos y anhelos de las distintas capas que conviven en la sociedad? Mi primera impresión es que no, y mi segunda impresión es que al constituirse desde la lógica del control, de abierto no puede tener más que el nombre, y de derecho las letra glaciar de la leyenda.

La generación de derechos que la política esta obligada a ganar ha evidenciado ingentes fracasos por convertir en privilegio de partes, aquello que debería ser universal e inclusivo, volviéndose perverso tallar en letra lo que no se puede garantizar, algo que en el siglo XXI parece ser más siniestro si cave, al momento en que los “padres de la constitución” plasmaban un mundo feliz que hasta hoy no se materializa en ningún lugar del mundo.

Sin desmedro por la legislación, jerarquización y el establecimiento de bases para alcanzar un satisfactorio nivel de participación ciudadana, y sin perjuicio de los premios que las comisiones de la UE puedan brindar, la apertura de canales de participación continuará en la nulidad hasta que no se reconozca como derecho que cada ciudadano tiene de ejercerlo, sin mordazas o pinzas que desvirtúen tal posibilidad. En última instancia, la eDemocracia y participación ciudadana debería satisfacer a los ciudadanos más que centrar los galones en los premios que se puedan otorgar..

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2 Responses to “Participación Ciudadana: ni falta que les hace…”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: ¿Nos llevan estas políticas de derechos vacíos a un posible Open Government, un gobierno abierto capaz de albergar la voz, los deseos y anhelos de las distintas capas que conviven en la sociedad?…

  2. [...] El open government, cluod computing, cluod government, open data, y otros, no escapan al modismo en dichos flujos, desde los ministerios a los blogs. Y entran a formar parte como muchos conceptos pululantes de una realidad minimizada, donde se pretende o simplemente se omite la existencia de un entorno para centrarse en analizar una complejidad en la probeta. [...]

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