Observando la literatura contenida en el segmento que conlleva la idea binaria de gobierno, descubrimos que en un periodo relativamente corto (20 años si acaso) no puede más que reforzar algunos principios fundamentales de la gestión pública. De modo comparativo, el grueso proviene con anterioridad.

En los umbrales de 1997, la idea que fuese posible un gobierno on-line resultaba muy estridente, y una complicación para toda la tecnología institucional. Después de dos años se instauró una moda en la que el vocablo, el término, Internet afloraba como un modismo. El gobierno electrónico tenía menciones de igual intensidad, coexistía dentro del mismo universo que las TICs. Hoy, aquí y ahora, en medio del desorden reinante, aquella burbuja de Internet había dejado lecciones que aprender:

1) La primera de ellas es que las recetas y la fe en un ordenador o red, no producen soluciones. Mucho menos comprometiendo a las instituciones del Estado para engordar las arcas de muchas empresas privadas que le vendían sus productos.

2) La segunda, es que la forma y el fondo, empiezan con la misma letra pero no revisten la misma importancia. El fondo es una prioridad estratégica, mientras que la forma un accesorio necesario pero de importancia menor, susceptible de modificaciones en la marcha. A la percepción la forma es más importante que el fondo.

3) Algo más tarde o más temprano, toda burbuja tiene el mismo fin, se pincha, significando que por mucha tinta que lleve el muro, si la humedad está en los cimientos, no se puede disimular, motivo por el cual, la forma no hace al fondo, aún siendo importante como accesorio de lo principal.

¿Existen ingredientes diseminados en la superficie de la sociedad de consumo, que vende el gobierno electrónico como un producto bajo nombres diversos? Probablemente si, ni siquiera la función pública escapa a la masificación del modernismo y a la zanahoria inalcanzable que se amarra a un palito. En muchos casos la forma se trata como un aspecto estratégico, dejando al azar el fondo.

Es probable que la NGP no solo haya influenciado socialmente en doctrina desde los 90´, lo más factible es que sea responsable de algunas verdades preconcebidas y circunstanciales de nuestro presente. Ello no mella en absoluto el intento de mejorar el funcionamiento de la organización pública y los aires de renovación que inyectaron en los procesos de modernización pública, pero tampoco ha representado una solución relativa cuando las prioridades continúan siendo las mismas. Algo falló y probablemente se trate de un fallo de fondo.

Teorías sobre una mayor o menor apertura, de un mayor o menor intervencionismo en los procesos sociales, han dejado secuelas en toda comunidad. Y es imprescindible observar que en el fondo, el mundo occidental posee humedad en sus viejos cimientos.

El acto compulsivo de la innovación porque sí, no innova, es como pintar sobre la vieja pintura, lava la cara del palacio pero no lo renueva. Y mucho me temo que exista algo de ello en la nueva ola de ideólogos de la NGP.

Se habla de procesos, de renovaciones e innovación, como si todo ello estuviera desconectado del proceso social que transcurre en medio, de las relaciones que moldean la comunidad, siendo ésta el resultado de muchas prácticas de moldeo que las teorías de la NGP han plasmado en el pasado inmediato.

Reblog this post [with Zemanta]
Bookmark and Share
Comparte y Distribuye
  • Print
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Blogplay
  • Bitacoras.com
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Wikio
  • Yahoo! Bookmarks
  • Yigg

Post to Twitter Tweet This Post

Puede que te interese...

1 Response » to “Fondo y forma, etiquetas del gobierno electrónico”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Observando la literatura contenida en el segmento que conlleva la idea binaria de gobierno, descubrimos que en un periodo relativamente corto (20 años si acaso) no puede más que reforzar algunos principios fundamentales de la…..

Leave a Reply