
El enorme problema de la apertura del gobierno, de la visión hacia nuevas formas de organización, y entre ellas el gobierno electrónico, se encuentra en la sensibilización.
Vemos que las etiquetas como las alertas en google advierten ya cada semana de innumerables acciones, las cuales no logran que el ciudadano sienta inquietud respecto de esta problemática que aún cuando no la perciba, le influye.
Además, la gerencia política, como funcionaria, no alcanzan a vislumbrar por completo hacia donde se dirige la prospectiva del gobierno electrónico, quedándose en las más de las veces en la simple reforma de procedimientos administrativos, que aunque un logro, es escaso.
Puede entenderse que los administradores tengan preocupación sobre que servicios, que métodos, a quienes se dirigen y que resultados esperar, resulta su función específica. Pero la clase política continua en “babilonia”, sin comprender los alcances de la apertura necesaria.
Tengo la impresión que como se interroga Andrés correctamente, es posible que la ciudadanía preocupada en otros asuntos del día a día, o distraída por las zanahorias de las redes sociales, no alcance un estadio crítico suficiente para exigir algo más que servicios. La cuestión es que aún así, la evolución no se detendrá a esperarnos..
Tampoco se detendrá a preguntarse que hacemos con los recursos, tantas veces desperdiciados en acciones superficiales. Simplemente, no se detendrá y encontrará por los rincones a la gerencia política llorando por aquello que pudo ser, y no es…







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[...] Esta concesión constante de soberanía a una nube llamada globalización, alejó el centro de decisiones de los Estados, pero fundamentalmente la quita de la órbita de los ciudadanos. [...]