No es la primera vez si mal no recuerdo, que escribo sobre el asunto. Algunos roban un litro y otros miles, lo cierto es que la asociación ajuste económico a robo de agua, probablemente no esté bien justificada.
En concreto, años atrás vivía en otra ciudad donde unos cargaban muchas garrafas de agua, y luego en otras observé el mismo fenómeno. La asociación pobreza y posibilidad de usufructuar con mayor beneficios la gratuidad del agua pública, es por muchos justificada, aunque encubre la precariedad laboral, cierta insolidaridad social con tal flagelo, la mala costumbre (o hiperindividualismo) y la importación de mano de obra esclava. Un mix de cosas por profundizar.
Vuelvo al tema al ver camiones “chupando” agua de un arroyo, riacho, o riego comarcal. No me animo a acusar a nadie, puesto que si robar un litro no es delito, robar miles tampoco lo será.
Mi única certeza es que, o el ajuste empuja al robo en escala, o existe un vicio de fondo que nadie se atreve a denunciar, condenar ni corregir. Eso si, el agua en dicha comarca no coincide con la definición de la RAE, no es líquida, inodora, insípida e incolora, es amarilla, tiene un sabor extraño pero fundamentalmente es muy cara, sin que la empresa pública ni el ayuntamiento ni nadie se haga cargo del filtrado pertinente. Otros ayuntamientos están legislando.
Entre tanto, los ciudadanos nos vemos obligados a duplicar el gasto en agua, comprando “muchas” garrafas de agua cada semana, quizá en la misma o mayor proporción en que otros se permiten llevarlas gratis aunque la paguemos los tontos. Menos mal que el fútbol nos hace olvidar todas estas cosas…













