He notado que últimamente se da muchas vueltas a la elaboración teórica de la conceptualización del Open Government, y además he leido algunos malos ejemplos (cuando no pésimos) de lo que sería una apuesta seria sobre el asunto.
Pero esto no es todo, además y sin leerlo en concreto, noto que la ficción supera a la realidad en cuanto a la inexistencia práctica de ejemplos concretos y la agitación del concepto.
Por 2001, la burbuja que se produjo fue tan grande que acabamos lamentando la sobrevaloración de los proyectos, y lo lamentamos debido a que el rumbo de las inversiones y las expectativas habían decaído, debido al oportunismo de muchos managements y otros tantos vendedores de ilusiones, dejamos a los ciudadanos defraudados al no cumplir con el cometido de democratizar..
La resultante fue tan desastrosa que terminamos esperando unos 3 o 4 años el relanzamiento de proyectos virtuales y la recuperación de la confianza en el medio.
Mucho me temo que existe otro tanto de esto hoy mismo, en torno a proyectos y conceptos que aún están en desarrollo, y sin sostener la línea de negocios con solvencia y sostenibilidad, en el ámbito privado y otro tanto en el público. Ocurre en algunas ocasiones que es mejor actuar con prudencia frente a un contexto que está expectante de cambios reales, ya que gran cantidad de agitación puede resultar contraproducente.
Creo que los cambios reales van acompañados de la expresión casi tangible de una masa crítica de personas que lo produce, y sin embargo, mucha de la fuerza se termina en el propio coloquio sin profundizar en argumentos que acudan a la solicitud pertinente.
Cambiar hoy, no significa lo mismo que ayer, cambiar hoy implica un compromiso mayor que la virtualización de fragmentadas acciones, al menos esa es la impresión que veo de lo que voy leyendo y conversano (en la red física) con personas del sector.
Quizá no pueda expresarlo con exactitud, pero creo que con voluntarismo no basta. En concreto no he podido ver a nivel local, ni aún a nivel internacional proyectos de open government y tampoco de eGobierno, ni siquiera en elaboración. Desde ya, hay acciones de eAdministración, virtualización, y algo más, pero de estrategias muy escasos para lanzar una andanada de agitación relevante.
Mi temor es que otra verz, como entre 1997 y 2001 sigamos pensando en “el cambio” sin lograr cambiar nada, es decir, sin poner al ciudadano en el lugar que merece con sus derechos y garantias, frente a una masa de gestores que siguen percibiéndolos como meros clientes…
En fin, quisiera que alguien me acercara propuestas concretas y ejemplos palpables, pero dudo que pueda producirse algo así, de todos modos seguimos escuchando sugerencias..
La comunidad de blogs y los políticos al parecer no se llevan muy bien, aún cuando algunas empresas se empeñen en lo contrario o darles un premio, la verdad es que no comunican bien. Los políticos se han subido a la experiencia bloggers desconociendo la conversación pero intentando influir en ella.
No es casual que esto ocurra, ya que los blogs generalmente son externalizados, lo cual es lógico debido a la propia y abundante actividad política, pero ni siquiera son atendidos por los políticos, quienes como funcionarios públicos deben responder a los comentarios y preguntas de los bloggers, y lo hacen con permanentes evasivas dejando en claro que el “posteo” no tiene consistencia.
Pero eso no es todo, la peor situación se da cuando existen desaires a los bloggers, que como agentes sociales intervienen en la blogósfera posteando lo que se puede respecto de los políticos, ya que es un secreto a voces que en cada jurisdicción puede existir cierta forma de control sobre las opiniones con efectos secundarios sobre las actividades particulares de los bloggers…
Las dificultades más evidentes que encontramos en los políticos que se suben al blogs podrían ser:
1) No comprenden la conversación. Sus organizaciones no conversan, ejecutan acciones centralizadas y la conversación es distribuida.
2) Desconocen el medio. Los desatinos políticos se pagan caro, y los bloggers defraudados, aún cuando no puedan expresarlo con claridad en los blogs, lo hacen en sus redes..
La importancia del contexto es infravalorada, respecto de las incidencias que produce en las organizaciones públicas. Las sucesivas y acumuladas crisis que enfrenta en la actualidad la AAPP con causas perceptibles entre exógenas y endógenas, ponen de manifiesto que las primeras profundizan y agudizan las segundas.
No todo se reduce a la economía cuanto a la confianza de los ciudadanos, deseos, o las expectativas que ponen en la organización pública, como sujeto que gestiona el entorno común del que los ciudadanos en los surtidos roles forman parte, de hecho todo ello se está debatiendo.
La transparencia en la eficacia de las iniciativas públicas es uno de esos factores, que necesitan las instituciones para legitimar su misión, dado que comunican en forma tácita experiencias, aprendizajes, y conclusiones.
Observando la literatura contenida en el segmento que conlleva la idea binaria de gobierno, descubrimos que en un periodo relativamente corto (20 años si acaso) no puede más que reforzar algunos principios fundamentales de la gestión pública. De modo comparativo, el grueso proviene con anterioridad.
En los umbrales de 1997, la idea que fuese posible un gobierno on-line resultaba muy estridente, y una complicación para toda la tecnología institucional. Después de dos años se instauró una moda en la que el vocablo, el término, Internet afloraba como un modismo. El gobierno electrónico tenía menciones de igual intensidad, coexistía dentro del mismo universo que las TICs. Hoy, aquí y ahora, en medio del desorden reinante, aquella burbuja de Internet había dejado lecciones que aprender:
Hoy informa un periódico local que “Los planificadores de la Unidad Técnica de Modernización de la Administración Pública presentarán un catálogo de toda la tramitología de los diez ministerios y 19 entes descentralizados, para que sean validadas por dichas instituciones”.
Al parecer la eAdministración se ha constituido en un elemento importante de todas las AAPP del mundo. El caso de Paraguay no es menor, sin embargo los índices de penetración no alcanza el 10% de la población, e incluso en el ranking de América Latina se ubica en el penúltimo lugar.
La Unión Europea destina en donaciones para este proyecto unos 5 millones de euros, los cuales podrían dar una suerte de eAdministración al Paraguay, pero cuyo alcance se reduce a quienes pueden permitirse pagar los costes de conexión y además a que los satélites lo conecten a la tímida red diseminada en el territorio.
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El gobierno electrónico cae en una etapa preocupante, de la que no se habla mucho aunque los efectos comienzan a percibirse: Fragmentación.
Los excesos del poder político son inquietantes, y en etapas de crisis mayores que nunca. La justificación siempre es la misma, hay que generar resultados a corto plazo como sea para ganar el próximo peldaño de la escalera representativa.
La infoxicación está causando estragos, y profundiza aún más la brecha entre la realidad y la virtualidad en que viven las organizaciones, hecho más relevante cuando estas organizaciones son públicas o sus objetivos son públicos, como es el caso de los partidos políticos.
Lo cierto es que la fragmentación encuentra causas en la parcelación práctica de las acciones de gobierno, donde lo pragmático se reduce a la eAdministración. Las pasarelas de pago están de moda y lo estarán en los próximos 2 años en el primer mundo, hasta que la cola entre en acción plena en los subdesarrollados. Continue reading »
La Administración Pública es un sistema de organizaciones e Instituciones encargadas de implementar políticas públicas y satisfacer las demandas de la ciudadanía.
Como todo sistema complejo, y por las características propias de si descentralización y distribución de funciones no se lo puede definir completamente por jerarquías, ni encarar propuestas de modernización abarcadoras. La modernización puede encararse desde cada unidad, o desde un conjunto de ellas.
En tal sentido, las propuestas modernizadoras realizadas en el marco de sucesivas Reformas del Estado, deberían encaminarse a establecer con menor incertidumbre la necesidad de avanzar en transformaciones de una administración en la que se gestiona enfatizando el cumplimento de las normas (burocracia), a una administración dirigida a la prestación de servicios y facilitar flujos más preocupada por su calidad que por la métrica de tamaño, el cual se ajusta una vez establecidas las estrategias.






