En los últimos tiempos, estamos llevando adelante un programa que comienza con la alfabetización tecnológica, de esta forma brindamos una mayor jerarquía a los funcionarios públicos, además de entregarles más herramientas para su utilidad dentro de sus funciones.La dinamización es el gran desafío.Mientras logramos entusiasmar en primer término, no es suficiente para dinamizar. El compromiso público debe ser determinante. Y el compromiso se observa en las actitudes.
Cuando las infraestructuras públicas se ponen al servicio de programas, proyectos o laboratorios de ideas, es donde probablemente se torne evidente el grado de compromiso político, y además, el abanico de deficiencias que entornan a la alfabetización necesaria.
Es decir, se demuestra que la alfabetización debe alcanzar más que un programa o varios de ellos, a toda la primera línea de funcionarios de planta permanente. Esto significa que quienes tienen posiciones de mando y fuerza sobre los recursos (no hablamos solo de recursos financieros, la definición en este caso es más amplia) son los primeros que deben incluirse en la acción de Alfabetización Tecnológica.






