La fascinante idea de centralizar los procesos y servicios en un cloud, tendencia que EEUU promueve desde la propia presidencia, parece desarrollar algunos inconvenientes que afectan a la denominada gobernanza.
La visión del gobierno electrónico para todos y en todas partes comienza a desmoronarse por la de en algunos lugares y para algunos privilegiados. No queda muy claro el veneficio de centralizar las decisiones, de monopolizar la provisión de servicios (u ofrecerlos) y la creación de crisis adicionales a la que tenemos sobre nuestras cabezas…
Nos complace saber que muchas de nuestras opiniones no están solas en el universo, o bien que unos pocos asimilan la realidad con perecidas percepciones.
Aquí, en Mérida (Extremadura, España) invitado por el grupo aeceo se hizo presente el sociólogo Alain Touraine, quién habló de la forma en que la Unión Europea encara su papel en el mundo.
Mientras coincidimos con Touraine en que no hay liderazgos, o bien que la lectura de la realidad política es escasa en la UE, no se enfrenta con rigor la crisis, no la económica, que es un accesorio de la principal, la política, la inclusión.
No era difícil imaginar que Internet nos traería hasta aquí, lo que si puede resultar dificil de imaginar son los efectos de la tecnologización desmedida.
La aparición del concepto de Cloud Computing y su extrapolación al gobierno electrónico, se está promoviendo desde la vieja y conocida óptica de la eficiencia, eficacia, y el ahorro de recursos. Todos argumentos excelentes en un contexto de crisis y de contracción de los mercados, aunque algo redundantes.
Los análisis se siguen circunscribiendo al nivel tecnológico y económico, incluso desde la óptica de independencia en este post, pero no se trasladan al análisis social que es el verdadero gen de la gobernabilidad democrática.
Sin embargo, la idea 2.0 va prendiendo. Hay conclusiones importantes como las del Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo (CORDIS) “La s nubes pueden ayudar en gran medida en el programa de e-Gobierno, proporcionando información en un solo lugar a los ciudadanos, junto con el software para manipular datos”.
El sueño de la “ventanilla única” hecho realidad (para algunos)… Sin embargo, nadie se ha preguntado ni le ha preguntado a los ciudadanos si quieren que los gobiernen desde otra concepción de nube, ya que para el que camina las calles, es evidente que los ciudadanos ya piensan que sus gobiernos están en las nubes.
Esta claro que el problema debía salir a la superficie, tarde o temprano. Tampoco es cuestión de llevarnos las manos a la cabeza, algunos se enteraron ayer y hoy quieren erigirse en paladines de la justicia, a pesar que las advertencias vienen de mucho más atrás.
La discusión lleva unos 25 años, pero como ocurre siempre, hasta que el agua no está en el cuello, la preocupación es menor. Queda por esclacerecer aún si existe alguna posibilidad de que Internet como medio tenga ser sometida a algún tipo de legislación. En tanto la normativa sigue su curso sin incluir algunas circunstancias, o sin interesar demasiado, en definitiva la confianza es escasa.
Si a un gobierno se le escapa el control absoluto de cuanto ocurre en un espacio específico, ese espacio es Internet, y esto no es algo que los gobiernos vean con agrado. Pero regular a efectos de la propiedad intelectual hace pensar que existe una percepción de control sobre una actividad industrial específica en la que los ciudadanos pierden, y ceden sus derechos.
Sin embargo, en esta ocasión específica, la deliberación acerca de la propiedad intelectual pasó por Bruselas, no se extendió por la propia Internet en foros institucionalizados y este es un error Institucional. La deliberación se produjo en ciertas zonas periféricas de la red, en “las esquinas donde algunos nos juntamos y hablamos de conecectividad”, allí donde las Instituciones no llegan, no se preocupan en llegar (escucha activa), y no les interesa llegar, debido a posibles resistencias al contenido legislativo.
Pero ello no es todo, los internautas llegan bastante más tarde. Pretenden deliberar hoy, cuando el tiempo de la deliberación pasó. Y no es la primera vez que les ocurre. Pasó con el Canon, con la tarifa plana (deliberaciones fuera de tiempo y espacio) y ahora con la propiedad intelectual.
Esto deja al menos un aprendizaje:
Lo dijimos hace unos días, las incompatibilidades en materia de legislación eran más que importante desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.
No nos extraña que Zapatero haya incluido en el paquete de la Ley de Economía sostenible la posibilidad de un corte de conexión al servicio de Internet, priorizando los derechos de autor por sobre los derechos individuales fundamentales.
Este choque entre derechos y voluntad de inclusión, que eleva unos por sobre los jerárquicamente superiores, produce un desequilibrio fundamental en materia legislativa, ya que lo accesorio sigue a lo principal, colocar lo accesorio por encima es como poner los caballos delante de la carreta.
Mucho dospuntocero en la tinta digital de permanente agitación, pero en el profundo abrazo del concepto se pierde en contraposición con la realidad, la norma de servicio universal y su compatibilidad con la norma de la UE.
Mientras 30 escasos días separan el cumplimiento de la ley (11/2007) por parte de las administraciones públicas, de su incumplimiento (y nunca más irresponsable el incumplimiento de parte del propio legislador y ejecutor de la ley) , el gobierno español (léase parlamento conjunto) debe aprobar de algún modo la creación de la figura del defensor del usuario de la eAdministración.
Sin pensarlo mucho, la incompatibilidad de derechos de uso de la eAdministración y de derechos mercantiles de un grupo de importante de empresas, entrechocan con una nitidez que deja en claro aquello que tantas y tantas veces dijimos aquí.
Los excesos que están provocando la defensa del derecho de comercio en el mercado, han abierto la puerta del cuestionamiento de los servicios universales, especialmente en el caso de países que incorporan el servicio universal a Internet, dicho sea de paso, servicio universal es distinto de derecho.






