Con renovada decisión de avanzar en la agenda europea, la UE vía su comisión comienza a esbozar su estrategia, bajo los parámetros de desarrollo de un mercado digital único y sostenible como reto de la década 2010-2020.
En 2009, sólo el 38% de los ciudadanos de la UE utilizaron Internet para acceder a servicios de administración electrónica, mientras que el 72% de las empresas lo hicieron.
La comisión europea acentúa que al menos 2 resultan los escollos centrales del acceso de los ciudadanos a la eAdministración: La calidad y la accesibilidad pública a los servicios en línea. Y es probable que tengan un acierto, aunque un yerro a la hora de definir el modelo de gobierno electrónico, basado en la pura instrumentación de servicios.
Los gobiernos europeos se han comprometido a centrar las respectivas eAdministraciones en el usuario, personalizada, multiplataforma, para que resulte una realidad generalizada para el año 2015. Y veremos si cumplen, ya que el contexto no ayuda demasiado..
Esta semana observo una cantidad de post que tratan el Open Government y que se relaciona con Obama por una cuestión de idioma y poro la directiva que el presidente americano (texto oficial).
Me percato que esta lectura es redundante, la misma que a fines de 2008. En pocas palabras, remembranzas de lo leído y las últimas gotas de jugo de un tema que se agita, se dice, pero al parecer se agota… Digo esto ya que en concreto, en material de muestra, se torna escaso y ficticio.
La cuestión de la transparencia es curiosa y central. Dijimos que las organizaciones no tienen una cultura, sino múltiples culturas que se amalgaman y que la mayor influencia que reciben es del contexto social en que desarrollan su actividad.
Ergo, la cultura pública es influida por una cultura social. En el caso americano, esa exaltación del individualismo es la marca de la cultura general y de la cultura pública. Ahora bien, puede Obama hacer hincapié en la “transparencia”, pero en el seno social un puñado de dólares vuelve la transparencia es un concepto efímero.
Esta claro que el problema debía salir a la superficie, tarde o temprano. Tampoco es cuestión de llevarnos las manos a la cabeza, algunos se enteraron ayer y hoy quieren erigirse en paladines de la justicia, a pesar que las advertencias vienen de mucho más atrás.
La discusión lleva unos 25 años, pero como ocurre siempre, hasta que el agua no está en el cuello, la preocupación es menor. Queda por esclacerecer aún si existe alguna posibilidad de que Internet como medio tenga ser sometida a algún tipo de legislación. En tanto la normativa sigue su curso sin incluir algunas circunstancias, o sin interesar demasiado, en definitiva la confianza es escasa.
Si a un gobierno se le escapa el control absoluto de cuanto ocurre en un espacio específico, ese espacio es Internet, y esto no es algo que los gobiernos vean con agrado. Pero regular a efectos de la propiedad intelectual hace pensar que existe una percepción de control sobre una actividad industrial específica en la que los ciudadanos pierden, y ceden sus derechos.
Sin embargo, en esta ocasión específica, la deliberación acerca de la propiedad intelectual pasó por Bruselas, no se extendió por la propia Internet en foros institucionalizados y este es un error Institucional. La deliberación se produjo en ciertas zonas periféricas de la red, en “las esquinas donde algunos nos juntamos y hablamos de conecectividad”, allí donde las Instituciones no llegan, no se preocupan en llegar (escucha activa), y no les interesa llegar, debido a posibles resistencias al contenido legislativo.
Pero ello no es todo, los internautas llegan bastante más tarde. Pretenden deliberar hoy, cuando el tiempo de la deliberación pasó. Y no es la primera vez que les ocurre. Pasó con el Canon, con la tarifa plana (deliberaciones fuera de tiempo y espacio) y ahora con la propiedad intelectual.
Esto deja al menos un aprendizaje:
Lo dijimos hace unos días, las incompatibilidades en materia de legislación eran más que importante desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.
No nos extraña que Zapatero haya incluido en el paquete de la Ley de Economía sostenible la posibilidad de un corte de conexión al servicio de Internet, priorizando los derechos de autor por sobre los derechos individuales fundamentales.
Este choque entre derechos y voluntad de inclusión, que eleva unos por sobre los jerárquicamente superiores, produce un desequilibrio fundamental en materia legislativa, ya que lo accesorio sigue a lo principal, colocar lo accesorio por encima es como poner los caballos delante de la carreta.
Si a nada de la evolución de las empresas en adoptar blog, no lo llevan bien, difícil será que como organismos en descomposición de una sociedad que bajo el supuesto del “opening” puedan llevar adelante procesos de apertura.
David de Ugarte manifiesta con acierto sobre la contradicción blog-empresa (Julen) que la relación bloguero-proyecto es el motor de la diferencia, siendo que las personas no creen en lo que hace su empresa, ni en lo que tienen que hacer en las empresas. Y lo dice el creador del primer blog de empresa en español.
Si la base es la relación hay que observar el tipo de enlace entre empresas y gobierno, el cual básicamente es de lucro, dejando de lado por lo general el accesorio de desarrollo social (que si pretende la AAPP).
Si las consultas rondan en torno a las teorías que la apertura pueda aportar a la AAPP, lógicamente existe una relación empresa-AAPP desde la emergencia de la Web Social, hasta aquí que ha resultado un compromiso contractual de agitación de acciones dudosas para presentarlas como exitosas. Esto es lo que hay, algo más 2.0 que social.
¿Qué relación deben tener con la AAPP quienes aspiran a formular el open government?

Podríamos tomar de base la definida en términos de Weber, que interpreta la profesión de “la persona que se dedica al estudio de una profesión se plantea propósitos a largo plazo, criterios de comportamiento profesional y no profesional, y un sentido de la responsabilidad para su conducta”. Hablamos casi del artesano profesional que pretende una relación con el gobierno, más profunda y en base a proyectos que afecten a la estructura global de la Institución Pública, motivo por el cual no termina por florecer, transformándose en deseo y dificultad.
El problema de las empresas que se relacionan con la AAPP y la formulación del open government, es tropezar con esa misma piedra con que hace 30 años se estrellan, cada día y a todas horas: Reducir la cosmovisión al procedimiento del trámite, a la incorporación de más tecnologías o la agitación por marketing.
Ante esto, sería más correcto referirse en el primer caso al opening public administration y el marketing corporativo que trata más de ruido que de sensibilización, y no tiene nada de malo que se realicen estas tareas, pero no basta para una definición integral de gobierno social.
El open goverment si se aborda desde lo social, a partir la relación con la sociedad y gobernanza bajo una cosmovisión global, comprometida con el futuro comunitario, aunque esta última (gobernanza) en su significado se está alejando de sus fuentes originarias aquí la mencionamos con su acepción natural.
Prevalece el lucro para las empresas y la obtención del servicio post-venta como integrador vertical de mayores beneficios, no nos engañemos, la inquietud es vender aunque sea humo para generar ganancias.
La gestión de la mudanza en la relación AAPP-ciudadanos (siempre asimétrica) se ha caracterizado por la automatización, masificación (para no dar lugar en lo posible a la individualización) y la desconexión entre los procesos de modernización con los procesos sociales, dando como corolario un banco enorme de experiencias en los últimos 30 años, y perlas brillantes de los efímeros proyectos de maquillaje, más tóxicos y publicitarios, más recientes que rompe incluso las 3 leyes del robot.
Nos habíamos sumado a esta conversación deshojando las margaritas de las 27 preguntas, detrás de Julen que acude como moderador del intercambio. Respondimos a “10 rasgos de la sociedad del conocimiento” y refundimos los “10 causas del malestar provocadas por la empresa” hacia el área de la administración pública “Insatisfacción de la relación de los ciudadanos con la Administración”.
La sexta pregunta que se proponía: ¿Qué claves, palancas… para impulsar proyectos de transformación que lleguen al núcleo del trabajo y de las organizaciones (y no se queden en elementos periféricos o anecdóticos)? seguimos las consideraciones que Julen hace al respecto a “que es importante considerar que cada organización, como sistema adaptativo complejo, dispondrá de sus propias palancas” y desde ya dentro del concepto de equifinalidad:
Refiriéndonos a la expresión “la complejidad dinámica de los sistemas organizacionales” la observación es un componente esencial antes de intervenir en los procesos. Coincido en que a veces las palancas surgen por espontaneidad, pero en el caso de la AAPP de acuerdo a sus niveles y/o especificidad podríamos hablar de estas palancas: Continue reading »

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