Es sorprendente aún que existan observatorios públicos que basan aún el progreso de posibilidades de gobierno electrónico en indicadores de penetración, equipamientos, y uso de comercio electrónico (sin menciones concretas que ofenderían a los mismos).
El tirón que se pretende dar, al menos esa es la impresión, es que el uso del comercio electrónico viene a potenciar la canfianza, la misma que aunque nadie diga lo contrario, tiene propensión negativa.
La cuestión de observar un posible desarrollo de gobierno electrónico, no se limita a indicadores tecnológicos, o infraestructuras a secas. La distribución reticular, los procesos conectados con la realidad política, social y económica constituyen el centro neurálgico de las acciones y estrategias.
Probablemente, los observatorios observen sin ver, como el corazón que no siente. Quizá, la cultura pública y el compromiso sean, valores lanzados al baúl del olvido, y por tanto, esté plagado de observadores, y no de personas.






