Existe un gran número de conceptos asociados con las palabras realidad virtual, y entre ellos no falta el de eGobierno, cuya definición lo pone en el lado oscuro de la fuerza o en la luz de la resistencia y construcción social.
Hemos de reconocer que la realidad virtual entendida como una parte de un mundo de flujos en el que nos situamos con roles determinados, pero dentro de la arquitectura de red o redes donde actuamos, es inquietante, o al menos da lugar a algunas reflexiones en torno al diseño o topología que podría, puede o podrá adoptar aquello que denominamos gobierno electrónico. Veamos las relaciones que toman las máquinas y las personas, los objetos y las arquitecturas de red.
Bajo la óptica de C. Manetta y R Blade en 1995 “la realidad virtual es un sistema de computación usado para crear un mundo artificial donde el usuario tiene la impresión de estar en ese mundo y la habilidad de navegar y manipular objetos en él”.
Y con espíritu semejante se evidencia el deslumbramiento que produjo la explosión de la WWW en 1992 The Silicon Mirage “La realidad virtual es un camino que tienen los humanos para visualizar, manipular e interactuar con computadoras y con información extremadamente compleja“.
Sin duda cuando hablamos de la prudencia como requisito para abordar la problemática del gobierno electrónico, lo hacemos para hacer hincapié en las relaciones que presentan los flujos desde un punto de vista sistémico o de entornos, mucho más cuando encontramos conceptos emergentes que tienden a minimizar dichas relaciones y se ponen de moda como soluciones probables y mágicas.






