Con renovada decisión de avanzar en la agenda europea, la UE vía su comisión comienza a esbozar su estrategia, bajo los parámetros de desarrollo de un mercado digital único y sostenible como reto de la década 2010-2020.
En 2009, sólo el 38% de los ciudadanos de la UE utilizaron Internet para acceder a servicios de administración electrónica, mientras que el 72% de las empresas lo hicieron.
La comisión europea acentúa que al menos 2 resultan los escollos centrales del acceso de los ciudadanos a la eAdministración: La calidad y la accesibilidad pública a los servicios en línea. Y es probable que tengan un acierto, aunque un yerro a la hora de definir el modelo de gobierno electrónico, basado en la pura instrumentación de servicios.
Los gobiernos europeos se han comprometido a centrar las respectivas eAdministraciones en el usuario, personalizada, multiplataforma, para que resulte una realidad generalizada para el año 2015. Y veremos si cumplen, ya que el contexto no ayuda demasiado..
Nos complace saber que muchas de nuestras opiniones no están solas en el universo, o bien que unos pocos asimilan la realidad con perecidas percepciones.
Aquí, en Mérida (Extremadura, España) invitado por el grupo aeceo se hizo presente el sociólogo Alain Touraine, quién habló de la forma en que la Unión Europea encara su papel en el mundo.
Mientras coincidimos con Touraine en que no hay liderazgos, o bien que la lectura de la realidad política es escasa en la UE, no se enfrenta con rigor la crisis, no la económica, que es un accesorio de la principal, la política, la inclusión.
La Oficina Federal Alemana para la seguridad en las tecnologías de la información ha realizado la recomendación a los ciudadanos de utilizar alternativas al navegador Internet Explorer.
En un comunicado oficial, la oficina de seguridad alemana explica que al menos hasta que la empresa Microsoft sirva un “parche”, la vulnerabilidad afecta a las tres versiones de Internet Explorer 6, 7 y 8 en sistemas operativos XP y Vista.
La cuestión de seguridad en navegadores atenta contra la integridad de la información transmitida a las agencias públicas, tanto como para alertar sobre esta posibilidad específica como ha hecho Alemania y que nos llega a nosotros desde somos libres.









